La energía nuclear ha desempeñado un papel fundamental en la seguridad energética de Suiza, un país con recursos fósiles limitados y una elevada dependencia de las importaciones energéticas. El primer reactor nuclear comercial del país fue Beznau I, un reactor de agua a presión (PWR) que inició operaciones en 1969, convirtiéndose en uno de los reactores comerciales más antiguos del mundo aún en funcionamiento. Durante décadas, la energía nuclear ha sido uno de los pilares del sistema eléctrico suizo, llegando a aportar mas del 30 % de la generación eléctrica nacional. Sin embargo, tras el accidente de Fukushima en 2011, el gobierno adoptó una estrategia de eliminación gradual de la energía nuclear mediante la no construcción de nuevas centrales y la operación de las existentes mientras cumplieran con los más altos estándares de seguridad.

Actualmente, Suiza cuenta con cuatro reactores nucleares operativos, con una capacidad instalada de aproximadamente 2.973 MWe, distribuidos en tres emplazamientos: Beznau, Gösgen y Leibstadt. Asimismo, dos reactores han sido retirados permanentemente: el reactor experimental de Lucens y la central de Mühleberg, cerrada definitivamente en 2019. La flota nuclear suiza está compuesta por dos reactores de agua a presión (PWR) y dos reactores de agua en ebullición (BWR), tecnologías que han mantenido elevados factores de capacidad y altos niveles de confiabilidad operativa. Además de producir electricidad, las centrales de Beznau y Gösgen suministran calor para sistemas de calefacción urbana e instalaciones industriales.

La energía nuclear continúa desempeñando un papel importante en el sistema eléctrico suizo. En 2023, el país generó aproximadamente 73,9 TWh de electricidad, de los cuales alrededor de 24,4 TWh (33 %) provinieron de las centrales nucleares, mientras que la energía hidroeléctrica aportó cerca de 41,2 TWh (56 %). Las demás fuentes de generación correspondieron a biomasa y residuos (7 %), energía solar (6 %), gas natural y energía eólica. El consumo eléctrico nacional se situó alrededor de 56,1 TWh, con un consumo per cápita cercano a 6.300 kWh por habitante, consolidando a Suiza como uno de los sistemas eléctricos más descarbonizados del mundo gracias a la complementariedad entre la energía hidroeléctrica y la nuclear. Aunque las importaciones y exportaciones de electricidad suelen estar equilibradas, Suiza mantiene intercambios energéticos con Alemania, Francia, Austria e Italia y ha recurrido históricamente a contratos de importación de electricidad de origen nuclear francés para garantizar el suministro durante el invierno.

Después del accidente de Fukushima, Suiza fortaleció sus exigencias regulatorias y realizó evaluaciones exhaustivas de seguridad en todas sus instalaciones nucleares. La supervisión del sector está a cargo de la Inspección Federal de Seguridad Nuclear (ENSI), considerada una de las autoridades reguladoras más rigurosas del mundo. Las centrales nucleares suizas han implementado mejoras en protección frente a eventos externos, sistemas de refrigeración de emergencia y estrategias de gestión de accidentes severos, permitiendo que continúen operando de manera segura.

La política energética del país está definida por la Estrategia Energética 2050, aprobada mediante referéndum en 2017, la cual prohibió la construcción de nuevas centrales nucleares. No obstante, el contexto energético europeo, el aumento de la demanda eléctrica y las metas de descarbonización han impulsado un cambio en la política energética del país. En agosto de 2024, el Consejo Federal anunció su intención de levantar la prohibición de construir nuevas centrales nucleares, argumentando la necesidad de fortalecer la seguridad del suministro y alcanzar los objetivos climáticos nacionales. Paralelamente, estudios recientes del gobierno concluyen que las centrales de Gösgen y Leibstadt podrían operar hasta 80 años, siempre que continúen cumpliendo los requisitos de seguridad y se realicen las inversiones necesarias para su modernización.

Suiza demuestra que la combinación de una regulación rigurosa, una operación eficiente de sus centrales nucleares y la complementariedad entre la energía hidroeléctrica y la nuclear puede garantizar un suministro eléctrico altamente confiable, con bajas emisiones de carbono y elevados estándares de seguridad. Asimismo, el reciente replanteamiento de su política energética evidencia que la energía nuclear continúa siendo considerada una herramienta estratégica para garantizar la seguridad energética y avanzar hacia la descarbonización del sistema eléctrico.

  1. World Nuclear Association. 2026. https://world--nuclear-org.translate.goog/information-library/country-profiles/countries-o-s/switzerland?_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=tc
  2. World Nuclear News – Operation of Swiss plants up to 80 years feasible
  3. World Nuclear News – Legislative changes proposed to remove Swiss new reactor ban